miércoles, 1 de junio de 2011

Estas haciendo lo que debes estar haciendo?



Había un farero que trabajaba en una parte escarpada de la costa. Una vez al mes, el farero recibía nuevas provisiones de aceite para mantener encendido el faro, a fin de que los barcos pudieran navegar con seguridad cerca de la rocosa costa.  Una noche sin embargo, una mujer de una aldea cercana, acudió a él, y le suplico que le diera un poco de aceite para mantener caliente a su familia.  En otra ocasión, un padre le pidió que le diera un poco para utilizarlo en su lámpara; otro hombre necesitaba lubricar una rueda. Ya que todas las peticiones parecían ser legitimas, el farero intento agradar a todos ellos y les concedió  todas sus peticiones.

Para el final del mes, el hombre observo que su provisión de aceite era peligrosamente baja. Poco tiempo después, se le termino, y una noche la luz del faro se apagó, y como resultado, aquella noche naufragaron varios barcos y se perdieron incontables vidas. Cuando las autoridades investigaron, el hombre se mostro lleno de disculpas; les dijo que solamente trataba de ayudar a alguien con el aceite, sin embargo, la respuesta que ellos le dieron a sus excusas fue sencilla y concreta: “A usted se le dio el aceite con un propósito, y solo un propósito: “mantener encendida esa luz!”.
Estas haciendo lo que debes estar haciendo?  Y lo estás haciendo con anhelo y dedicación? Es triste decirlo pero la mayoría de las personas nunca se detienen a pensar por que hacen lo que hacen, y ese es uno de los principales intereses de Dios, El no se impresiona de lo que hacemos, sino mas bien “por que” lo hacemos.

Todos tenemos factores motivadores, esas fuerzas o personas que nos impulsan hacia delante, lamentablemente no todos los motivadores son buenos o agradables a Dios, la avaricia por ejemplo es un poderoso motivador, pero Dios nos advierte de su peligro, ya que roba la vida de quienes están motivados por ella. Este no pretende ser un discurso sobre lo que debemos hacer, pero el mundo está lleno de personas cansadas y agotadas, gente que no ha encontrado su propósito, que pasan su vida haciendo lo que odian y no son lo suficientemente valiente como hacer lo que realmente quieren, y eso solo se logra mirando en nuestro interior  y analizando nuestras motivaciones.

La eternidad sobre pasa con mucho cualquier periodo que pasemos aquí en esta tierra, por lo que deberíamos aprovechar al máximo los años que tenemos y aprender que lo que hacemos hoy, y especialmente el “porque” lo hacemos,  nos afecta no solo ahora, sino también más adelante.

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