Cuando atravesamos situaciones difíciles, duras o dolorosas, tendemos a preguntarnos “por qué?”, esta es siempre la gran pregunta en la vida. Pareciera como si todo el mundo quisiera saber el por qué de las cosas, y esto comienza cuando somos niños, preguntamos a nuestros padres, por qué la luna esta tan lejos? Porque tenemos que ir a la escuela? Y por qué no podemos tener un tigre en nuestro cuarto?, claro a medida que crecemos empezamos a hacer preguntas más difíciles, por que mueren niños inocentes, mientras que personas viejas y malas viven mucho tiempo? Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo? Por qué hay personas ricas y pobres? Por qué me sucedió esta tragedia? Por qué no se tocar piano? Por qué a mí me resulta llevar bien mis estudios y otras personas no? Por qué a mí? Por qué? Por qué? Por qué? Y más por qué…
Creo que como seres humanos, es natural para nosotros preguntar, Dios nos hizo inquisitivos y curiosos, pero hay una fina línea entre buscar entender y saber tanto como Dios, tenemos que comprender que no todas las preguntas tendrán una respuesta y que hay muchas cosas que nunca llegaremos a entender en su totalidad y debemos estar dispuestos a aceptarlo. Si comenzamos a comparar nuestras vidas con las de otras personas probablemente miremos injusticia en todo las cosas, normalmente porque tendemos a compararnos con aquellos que tienen mejor vida que la nuestra, no miramos las multitudes de personas que tiene peores vidas que la nuestra, ya que si lo hiciéramos, podríamos estar agradecidos y no confundidos y amargados.
Cuando atravesamos situaciones difíciles, sinceramente nos sentimos desgraciados y sin ninguna respuesta, pero debemos aceptar que nuestra vida “es lo que es” y Dios nos ha dado un futuro y una vida que vale la pena vivir. La biblia dice que si dejamos de apoyarnos en nuestra propia perspectiva y conocimiento, Dios dirigirá nuestros caminos, y será salud para nuestros cuerpos y nos fortalecerá.
Sabemos por la biblia que los juicios y decisiones de Dios son inescrutables e indescifrables, sus caminos y métodos no pueden rastrearse, son misteriosos y no podemos descubrirlos, pero sabemos que TODO lo que Dios hace es con un propósito, nadie puede aconsejar a Dios, sus planes y propósitos son mejores que cualquier intención noble de nuestro corazón y mejor que cualquier cosa que nosotros podamos planear, porque según dice el libro de proverbios, son los planes de Dios para nosotros los que permanecerán, creo firmemente que no tenemos ideas de cuantas veces pedimos cosas a Dios que no son buenas para nosotros, Dios en su sabiduría y misericordia, no nos las da, pero sigue obrando su buena voluntad en nuestra vida.
Estoy 100% de acuerdo con A.W. Tozer que plantea 3 rasgos distintivos en las personas que han sido crucificadas con Cristo: Miran en una sola dirección, Nunca pueden volver atrás y Ya no tienen sus propios planes. Creo que nuestro lema debería de ser: “Pide a Dios cualquier cosa que quieras, pero mantente contento con lo que El te dé. Confía en que Su Elección es siempre la mejor”.
Creo que hay cosas que simplemente no nos conviene saber, así que démonos el permiso de no saber (al menos por el momento), y de conocer a Aquel que si lo sabe, podemos estar molestos, inconformes y renegar, pero con todo eso, me doy cuenta ahora que aun sigo sin tener todas las respuestas, no entiendo el temor que pase, pero he decidido dejarlo en manos de Dios, donde pertenece y confiar en El, para que haga que la vida que me quede, sea mejor de lo que podría haber sido si no me hubiera ocurrido. Hoy se que estoy aquí, porque Dios quiere que este aquí y por que quiere tener una comunión conmigo, derramar su bondad y llenarme de sorpresas y bendiciones, no solo para bendecirme a mi, sino para hacer de mi y de ti, una bendición para otros.
Gracias,
No hay comentarios:
Publicar un comentario