Aprovechando el día de los trabajadores, quisiera dedicar este articulo a todas aquellas personas que por una u otra razón tienen un trabajo (te guste o no lo que haces).
Pensamientos como: “Tengo que trabajar para pagar mis estudios”,
“Trabajo para mantener a mi familia”, “Trabajo porque no quiero estar en mi
casa”, son algunos de los pensamientos que más se escuchan sobre todo
en los jóvenes, si no es tu caso, te felicito puesto que te sientes cómodo con
lo que haces, pero aun cuando muchas veces nos quejamos porque andamos pegando
carreras, andamos de arriba a abajo, llegamos cansados por la noche o bien
llegas los sábados y domingos a trabajar, aun con todo eso deberíamos de agradecer
a Dios por nuestro trabajo y recordar que cuando no lo teníamos o bien lo
anduvimos buscando, no nos hubiera importado hacer las cosas por las cuales hoy
nos quejamos.
Creo que a veces no valoramos las
cosas que Dios nos ha dado, no estamos valorando lo que tenemos, la felicidad no es un lugar donde llegar, es
todo un recorrido teniendo la actitud y la mentalidad correcta, creo que todo nuestro descontento por aquello que
carecemos, procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos, no
llegaremos lejos, si tenemos la mentalidad que tuvo el pueblo de Israel, una
mentalidad de queja, como dice Joyce
Meyer en su Libro: El Campo de Batalla de la Mente(muy bueno por cierto), “La gente que precisa tener alguien que lo empuje, jamás
hará nada grande.”, Dios nos dice que nos esforcemos
y seamos valientes, que no sucumbamos ante la adversidad, sino que seamos
constantes, sabes que en Prov. 24.10 dice: “Si fueres flojo
en el día de trabajo, Tu fuerza será reducida.”, la verdad es que encontrar resistencia nos hace fuerte, si siempre haces lo fácil, siempre serás
débil. Trabajemos de la forma correcta, y no seamos del tipo de persona que
queremos tenerlo todo sin prácticamente hacer nada, estamos equivocados si
pensamos que Dios bendecirá esta actitud, y mucho más si pensamos que estamos
en un status quo cuando no hacemos nada, más bien retrocedemos y perdemos
fuerza.
Si hoy
en día, tu trabajo resulto como una respuesta a muchas oraciones pidiéndole a
Dios por un trabajo, debemos comprender
que hay un plan y un propósito especial, si eres de las personas que muchas
veces se encuentran agobiadas por el exceso de trabajo, por tener que hacer
muchas cosas al mismo tiempo, si te quejas de un trabajo que a veces no te deja
respirar, Te dejo el siguiente consejo:
Alégrate por lo bueno que tienes y
por lo bueno de los demás, Recuerda los regalos que te han hecho, los abrazos,
los paisajes que has disfrutado y las risas que de ti han brotado.
Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido, piensa y vive bien.
Allí en tu mente están guardadas todas las imagines; ¡Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar!.
Sin más que agregar, “Feliz Día de los Trabajadores”, Y
aunque no trabajes, no te preocupes, un día lo harás. :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario